-La Percepción Háptica
La Psicología de la Percepción se ha preocupado más de investigar la función óptica; y la explicación es bien sencilla: el investigador hasta ahora siempre ha sido vidente y ha creído que el conocimiento del mundo se realiza prioritariamente a través de la percepción visual.
Pero, como dice Reverz en su libro "La psicología y el Arte en los Ciegos": "Lo primero que despierta nuestro interés a este respecto es la función universal de la mano, sus funciones perceptivas, cognocitivas, operativas y conformadoras."
Es evidente que la mano constituye el símbolo y el modelo primitivo de todas las herramientas importantes de la humanidad. Hasta las más complicadas máquinas herramientas imitan la posición y el movimiento de las manos y los dedos.
Por ello la relación mano e inteligencia es recíproca. Por una lado, la estructura morfológica y la expresividad de la mano están determinadas en gran medida por el nivel intelectual del organismo; por el otro, la mano instrumento tiene una fuerte influencia sobre el desarrollo del intelecto.
Otra peculiaridad de la mano humana es que constituye tanto un instrumento de la voluntad y de la razón, como también una fuente especial de fantasía creadora.
Cuando un hombre trata de ejecutar manualmente algo que está situado fuera del alcance de sus actividades usuales, generalmente no sabe de antemano cuál será el resultado eventual de su acción. Deja la empresa a la mano, por decirlo así, continúa su actividad, la supervisa, e interfiere en ocasiones el proceso total; un recíproco juego mutuo se despliega entre nuestras intenciones y la actividad espontánea y dejada en parte al azar, de la mano que conduce a nuevas ideas. Por eso, en el arte, la energía creadora autónoma de la mano representa un gran papel.
Así como el ojo es el órgano sensitivo donde se apoya la percepción óptica; la percepción háptica descansa prioritariamente en la mano.
Existen dos clases de tacto: El simultáneo, y el sucesivo. El simultáneo se da tanto en la forma total como en los aspectos particulares, teniendo lugar en un espacio háptico cercano. Y el sucesivo, son actos táctiles separados en el tiempo. Pudiendo tener lugar tanto en un espacio háptico cercano como lejano. Es este por tanto, el proceso háptico de percepción por excelencia.
También se dan dos tipos de procesos táctiles, uno Estático (con la mano en reposo), y otro Dinámico (Tocando moviendo la mano). Con el estático sólo podemos describir el aspecto aproximado y esquemático, y el dinámico nos permite la percepción del objeto.
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