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Montijo, 8 de marzo de 2006

Carta abierta a doña Mercedes molina (Alcaldesa de Montijo)

El discurso triunfalista de cualquier político es un hábito arraigado en su clase, independientemente de la situación real del pueblo al que sirve.
No pretendo hacerle saber, Sra. Alcaldesa, cual debe ser su línea de pensamiento y criterio ideológico, pero si espero poder ofrecerle el punto de vista de muchos ciudadanos que caminan y viven las calles de nuestro pueblo. Gente a la que le afectan muy directamente cualquiera de sus decisiones, por muy insignificantes que sean. Gente que padece en primera persona el más mínimo error que usted cometa, lo reconozca como tal o no.

Soy comerciante. Mi mujer también lo es. Y mis padres y los padres de mis padres antes que ellos. Y los padres de mi mujer. Y los padres de sus padres… Y otros miles de ciudadanos con padres y madres que los antecedieron. Una larga lista de gente independiente, emprendedora y valiente que paga y soporta a burócratas como usted, gente que mantiene a flote las instituciones tras la que usted se parapeta, como un soldado cobarde, gente que vive de verdad los problemas de la comunidad y espera encontrar soluciones.
Llevamos décadas, decenas de décadas luchando por este pueblo, invirtiendo nuestro esfuerzo, nuestro dinero y nuestro futuro en vivir y construir el hogar que nos cobija a toda la comunidad. Sufragamos su sueldo, sus cenas institucionales, sus viajes como funcionaria y la peluquería donde se peina. Sufragamos a los burócratas como usted desde siempre. Y es por esta razón por la que me siento más que autorizado para increparle la actitud despótica, irreverente y desidiosa que pavonea tanto dentro como fuera de su despacho.
A pesar de su repetitivo y cansino discurso triunfalista hay una enorme lista de personas que nos sentimos engañadas y frustradas con su gestión.
Pasan los años y el pueblo se desmorona. Los comerciantes lo sentimos desde muy cerca, pues vivimos a pie de calle, de la gente que pasea y nos visita. Vivimos del bienestar de los demás. Nosotros podemos darle un barómetro muy aproximado del estado de nuestra comunidad, pues somos su medidor de consumo y parte fundamental de la misma. El maravilloso centro de encuentro que fue Montijo para la gente de la comarca pasó a la historia. Culpables hay muchos, pero puedo asegurarle que la última gestión municipal se lleva la palma, el Óscar y todos los premios. Si acaso quedaría el de actor secundario por otorgar a los macro-centros comerciales, con sus políticas de destrucción y absorción de las micro economías. Pero centrémonos en usted:

Reconozco que me cuesta trabajo empezar a enumerarle mis quejas. Habría tanto que decir. Pero hay que ser conciso en la medida de lo posible cuando se trata de hacerte oír.
Como representante política de izquierda, cuanto menos es usted una cínica indomable. Debería leer algo sobre el fundador del partido; Don Pablo Iglesias, y las bases morales que lo movieron. Señora mía, el poder es una actitud de servicio. Ha de ejercerse con humildad y determinación activa en la búsqueda del bienestar social; de toda la sociedad. Desde que entró a gobernar ha actuado en pos de intereses sospechosamente partidistas. Cada uno de sus actos ha sido movido por un impulso egoísta y lejano al fundamento socialista. Por ponerle un pequeño ejemplo, la subida desproporcionada de los impuestos que graban artículos de primera necesidad, como el agua corriente, son más propios de políticas fascistas de las más extremas ultraderechas. Habernos cobrado con efectos retroactivos la construcción y servicios de depuración de aguas, (un servicio que nuestros vecinos de Puebla de la Calzada no pagan, a pesar de contar con la misma depuradora que nosotros) evidencia una falta t!
otal de respeto por la ciudadanía. Nuestras calles, más propias de repúblicas bananeras, pedregosas y de baches mayúsculos, se graban con uno de los impuestos de rodaje más caros de toda la comunidad extremeña. Cosa extraña, cuando el dinero que recaudan de nuestros coches debe ir a parar directamente al mantenimiento de la vía pública. Y si esto no fuera así, el nombre que se le da en política al desvío del capital que supondría el asunto no es otro que el de “malversación de fondos”. Supongo que no será el caso ¿verdad? Por que si fuera así la oposición también tendría una gran parte de culpa al no cumplir con su electorado denunciando el caso.
El servicio de basuras, a pesar de que la gente lo paga con creces, no es más que otro mal trecho sistema que acabará privatizándose para evitar que no nademos en desperdicios. Y yo me pregunto; ¿si los gestores de nuestro dinero se ven incapacitados para usarlo con cordura y efectividad, por que seguimos entregándoselo? La clase de políticos que hoy nos gobiernan son los que aceleran el penoso proceso de privatización de lo que jamás debería privatizarse. Su falta de profesionalidad abocan nuestro sistema del bien estar y solidaridad a la destrucción, convirtiendo en empresa asuntos vitales para la vida de la gente. Si usted tiene más o menos dinero podrá pagar más o menos calidad de agua para sus hijos, o tener mejor o peor servicio de basuras. O disponer o no de policía en su barrio. Todo llegará a este paso. Un bonito sistema fascista propiciado por la venta a trocitos de todo lo público. Es fácil de comprender. Para explicarme mejor pondré un ejemplo claro: Hoy, si ust!
ed tiene un cáncer, la sanidad pública le tratará. Tenga o no dinero para costear el carísimo tratamiento intentará mantenerle con vida. Lo hará por que todos pagamos el servicio. Y lo hacemos por que cuando uno de nosotros, por circunstancias de su vida, se queda sin dinero o en paro y no puede contribuir, el resto lo sigue haciendo. Y así , por pura solidaridad, la gente venida a menos (que a cualquiera nos puede pasar) también puede curar a sus hijos del asma que los asfixia. Pero con gente como usted, doña Mercedes, incapaz de gestionar un pueblo, y obligada a venderlo a cachos para salvar el porte, este sistema es difícil que perdure. Espero que su carrera política termine aquí y no tengamos que entregarle algún día algo más que los arbitrios municipales. ¡Qué Dios nos bendiga si llegara a pasar!

Nuestro pueblo se hunde. Estoy hastiado de la lucha como empresario. La gente que nos da de comer prefiere no venir y pasar de largo hacia ciudades más cómodas. Usted ha decidido que hacer intransitable nuestras calles y eliminar de forma sistemática los aparcamientos del centro nos beneficiaría a todos. Le rogaría que se sentara a reconsiderarlo. La realidad social es muy distinta a la que usted imagina. La vida económica de nuestra pequeña empresa depende de forma directa del resto de pueblos que nos circunda. Nuestra tierra no posee grandes medios de transporte público, y el privado es la única forma de moverse con relativa soltura por la comunidad. Pero Montijo se está convirtiendo en un laberinto de calles cortadas, baches rompe amortiguadores y policía intolerante con la problemática del conductor. La gente se va. La gente prefiere evitarnos. Y no lo digo por decir. Soy comerciante y hablo con la gente. Cosa que también debería hacer usted. ¿O es que ya se ha alejado tanto que solo escucha nuestro murmullo?
El pueblo no es ni la sombra de lo que era. Nuestro prospero comercio se ve atosigado por la proliferación desmesurada de centros comerciales, por la tolerancia hacia vendedores tercermundistas de mercadillo, donde prima la ilegalidad en materia de impuestos, seguridad social, sanidad y consumo, por políticas de presión hacia las micro economías emergentes, con subidas de impuestos y trabas burocráticas. Nuestro pueblo se muere como tal. Las calles apestan, los servicios municipales apenas funcionan, el dinero del erario se evapora en comisiones, viajes y sueldos de pu…madre. ¿Y no vamos a hacer nada?
Yo, como comerciante, puedo decirle que sin nosotros se acabó lo que se daba. Mantenemos las arcas a flote. Siempre lo hacemos. Y usted puede cobrar su sueldo gracias a ello. Vive de nosotros cuando debería vivir por nosotros; al menos el tiempo en que se comprometió a servir a su pueblo como representante del mismo. Pablo Iglesias lo habría hecho. ¿O ya se le olvidó quién es? Quizá su pasado en la organización franquista de la Sección Femenina ocupe demasiada memoria en su cerebro. Le recomiendo que se formaté el disco duro.
Un saludo Sra Alcaldesa. Espero que haya asegurado su futuro, por que el nuestro, no está claro. Pero seguiremos con la cabeza alta, luchando no solo por nosotros, si no por nuestra comunidad. Quizá usted no pueda completar esa frase jamás…

Dedicada a todos los comerciantes y empresarios que aun siguen al pie del cañón.

Mario López Sánchez
Montijo



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