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Montijo, 12 de diciembre de 2005

Empatía

1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.
Diccionario de la Real Academia Española,
http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm

Enredando con el buscador de Internet he descubierto este rincón donde gente bastante cercana escribe, y no ha dejado de llamarme la atención cierto "conflicto" desatado a partir de la opinión de uno de los visitantes de esta página. Sin ánimo de ejercer de abogada del diablo, diré que cada uno tiene una opinión, ya que las experiencias e historias de cada uno son distintas, y no hay dos personas iguales. Puedes estar o no de acuerdo con algo, pero nunca imponer tu opinión, que para eso está el libre albedrío, digo yo. Y quiero matizar que esto es una reflexión personal, ya pensaba así antes de entrar en ventanadigital.

Llegados a este punto diré que no se debiera opinar sobre lo que no se conoce, ya que ponerse en la piel del prójimo es la única manera de entender lo que cada uno sufre. Ni soy experta en psicología ni en historia, pero mi propia experiencia me hace callarme ante los debates sobre la inmigración. He leído que alguien decía:"quien olvida la Historia está condenado a volver a cometer los mismos errores", y me parece curioso que sea pan de cada día el comentario ofensivo hacia un ciudadano del mundo que consigue trabajo o sanidad en España. Pues no creo que sea muy complicado recordar que hace escasos 30 años muchísimos españoles se ataban la maleta a la espalda y se iban a Alemania a sacar dos duros para alimentar a su familia. Cosas de la vida, yo estuve el año pasado viviendo en Alemania, y tanto una amiga de Montijo, como otro chaval de Badajoz vinieron a visitarme. La zona donde yo vivía está al oeste de Alemania, donde vivieron y aún viven muchísimos españoles. ¿Misión? Encontrar la fábrica de papel donde trabajó durante más de 10 años el abuelo de mi amigo, y a la familia alemana que acogió al abuelo de mi amiga nada más llegar allí. Cada historia distinta pero muy parecida. Ambos llegaron allí sin otra cosa que morriña y frío. Ambos volvieron a España cuando las cosas mejoraron, porque, las cosas como son, como en España no se vive en ningún sitio. Y aunque ambos ya fallecieron y no tuve el honor de hablar con ellos, intento tener EMPATÍA.

Nadie se va de su casa a la aventura incluso dispuesto a perder la vida para quitarte a ti el puesto de trabajo. Como en casa no se está en ningún sitio, pero cuando tus hijos pasan hambre, te largas y punto. Y me parece INCREÍBLE que haya gente que todavía juzga cruelmente a todos aquellos que intentan una vida mejor. Es muy fácil criticar desde el brasero a la hora de comer, cuando tienes brasero y un plato encima de la mesa. Es muy fácil criticar sin saber de qué huyen. Es muy fácil criticar cuando lo único que conoces es lo que te han enseñado en el colegio. A ti me dirijo, persona intolerante, que deberías sentirte extranjero, deberías sentir el desprecio por no hablar bien el idioma del país donde te hayas, deberías sentir las miradas de ASCO cuando tienes el título de extranjera escrito en la frente y te toman día tras día como a un estúpido, deberías probar a salir de tu país e intentar sobrevivir. Pero no, es mucho más fácil criticar desde el brasero, porque al fin y al cabo, la debilidad de los demás es la burla más sencilla.

En cuanto a los disturbios producidos, llámense Latin Kings o mafias varias, ni de broma se pueden defender altercados violentos de ninguna índole, pero parece que con ETA y los skin-heads estábamos servidos, ya que éstos tienen la denominación de origen española. Con esto quiero decir que si el color de la piel, el idioma o la ideología religiosa no son argumentos válidos para juzgar a nadie, esos valores se deben mantener tanto para lo bueno como para lo malo. Un asesino es un asesino y punto. Que la ley haga distinciones es algo que no entendería jamás.

Las cosas que tiene la vida, es increíble lo que depende de dónde quieran tus padres que tú existas para que tu vida sea más o menos difícil. Ni nos falta brasero ni comida, pero claro, hablamos del siglo XXI. Que cada uno se olvide de la paja en el ojo del vecino, que con nuestra viga propia tenemos y nos bastamos.

Atentamente,

Ana

Ana Pilar de Ignacio Polo
Montijo



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