Consideraciones sobre el matrimonio del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz Sr. Director:
Cáceres, 6 de noviembre de 2003
Consciente de la alegría que la mayoría de los ciudadanos españoles
sentimos por el compromiso matrimonial del Príncipe de Asturias, y el
catolicismo que profesa la Casa Real, acompaño una carta en la que me
permito hacer unas consideraciones sobre el matrinonio cristinano que
han anunciado.
Atentamente le saluda.
El compromiso nupcial del príncipe Felipe y de Letzia Ortiz en general ha sido bien aceptado por los ciudadanos españoles, a pesar de que la próxima reina esté divorciada de un matrimonio civil. El nuevo enlace anunciado va a celebrase por el rito católico. Desde el punto de vista jurídico ante la Iglesia Católica nada le impide a la divorciada celebrar matrimonio católico con tercera persona.
La Iglesia y con ella los creyentes respetan el matrimonio civil, pero los casados por ese rito -mientras dura la convivencia- viven alejados de la práctica religiosa.
Los futuros contrayentes tienen unas historias de amor conocidas, juventud, elegancia, belleza e indudables valores humanos. Por eso deben entender que por encima de las relaciones vividas tiempo atrás y de las manifestaciones de amor que públicamente han hecho el uno del otro, deben buscar una conversión cristiana que les lleve a profundizar en la riqueza espiritual del matrimonio cristiano, elevado por Jesucristo a la dignidad de sacramento.
En el palacio de la Zarzuela, residencia provisional de Letizia, en el que va a recibir formación de protocolo y de historia de las familias reales europeas, deberían incluir también un curso de catecumenado y de preparación para el matrimonio, al que debería asistir el Príncipe como futuro padre de los sucesores de la monarquía cristiana.
José María Torres Pérez
e-mail: jmtorres@unav.es
Cáceres, residente en Pamplona
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